Mi trabajo nace de una pregunta:

¿Qué ocurre cuando cambia nuestra forma de experimentar la vida?

A lo largo de los años he investigado esta pregunta desde el psicoanálisis, la práctica contemplativa, el arte, la naturaleza y el viaje.

El psicoanálisis me permitió acercarme a la complejidad de la vida subjetiva y comprender las estructuras que participan en nuestra manera de percibir, sentir y relacionarnos.

La práctica contemplativa abrió otra dimensión: la observación directa de la mente, el cultivo de la atención y una relación más profunda con la consciencia.

El arte, la naturaleza y el viaje ampliaron esta búsqueda hacia la sensibilidad, la creación y otras formas de comprender nuestra relación con el mundo.

Con el tiempo, estos caminos convergieron en Arquitectura Iridiscente, una propuesta autoral dedicada a explorar la experiencia humana desde distintas perspectivas.

Nautilus es su vía contemplativa. Nace de una decisión esencial: observar la experiencia con profundidad y honestidad para cultivar una forma más clara, sensible y consciente de habitar la vida.